Publicidad:
Terra
La Coctelera
image

Nadie quiere a Barbie en Irán. Uno de los grandes iconos americanos (que se extendió como la pólvora por todo el resto del mundo) no es bien recibido en un país de religión principalmente musulmana.

La Policía Moral Iraní lo siente mucho, sobre todo al ver a las niñas que se vuelven locas por la muñeca, pero no puede ser vendida en un país como Irán. Ya se han buscado otros sustitutivos de carácter más islamista y menos vinculados a occidente.

El caso es que Barbie es así, no se le puede pedir que cambie. Siempre ha estado rodeada de polémica por sus formas estilizadas y su manera de vestir. Es el icono del sueño americano, de cómo una señora emprendedora puede montar un imperio y hacerse millonaria con una idea como la muñeca.

Ahora comprar una Barbie en Irán es algo así como comprar drogas ilegales en un país occidental, pero las niñas no quieren drogarse, solo jugar con su muñeca favorita. Mientras, las madres han de hacer lo imposible por conseguir a sus hijas lo que buscan. En este caso no es como en la España de posguerra, cuando todas las niñas querían a Mariquita Pérez, pero solo las más pudientes podían tenerla. El precio de Barbie influye también en su popularidad.

El régimen lo que busca es coartar cualquier indicio de libertad desde su raíz, pero la alternativa gubernamental no triunfa demasiado. No puede ser que las futuras generaciones de niñas iraníes les guste más la muñeca occidental que la suya propia, más acorde con las normas morales de vestimenta para las mujeres islamistas.

18, ene | sin comentarios Posteado por: ddd compártelo

Escribe un comentario